6 horas de aguja para entender por qué las cosas no cambian
Llevaba tres horas en el sillón cuando la tatuadora me dijo: "la parte del bicep va a doler más."
No mentía.
El diseño es conceptual. Varios significados capas sobre capas, pero del que quiero hablarte hoy es el Wabi Sabi: la filosofía japonesa que busca la belleza en lo imperfecto, en lo incompleto, en lo que tiene marcas del tiempo. Seis horas en total. La misma zona. La aguja volviendo al mismo sitio una y otra vez para darle forma completa al trazo.
Y quedó espectacular.
Pero mientras estaba ahí, con el brazo entumecido y la mandíbula apretada, me pasó algo curioso. Empecé a pensar en los empresarios que conozco que quieren cambiar cómo funciona su negocio, incorporar IA, ahorrar tiempo, procesos más limpios, delegar mejor, y que al mes ya no están haciendo nada de lo que empezaron.
No porque no quieran.
Sino porque esperaban que doliera menos.
El problema no es la herramienta. No es el método. No es que la IA no funcione. El problema es que la mayoría entra buscando el resultado sin entender que el resultado es consecuencia de aguantar el proceso. Y el proceso, casi siempre, tiene sus horas de aguja.
Hay semanas en que implementar algo nuevo en tu empresa es incómodo. Tu equipo no lo entiende todavía. Los flujos nuevos son más lentos al principio. Parece que no avanzas. Parece que fue mala idea.
Eso no es señal de que algo está mal.
Es señal de que estás en las tres primeras horas.
El wabi sabi no dice que lo imperfecto es suficiente. Dice que la imperfección tiene su propia belleza, y que negarla es perder algo importante del camino. Las marcas del proceso son parte del resultado.
Si estás en medio de algo que está costando más de lo que esperabas, no lo dejes antes del remate (estoy seguro de que estas cerca de conseguirlo).
Aguanta las seis horas.
Responde a este email si estás en esas “primeras horas” con algo en tu negocio. Me interesa saber dónde estás atascado.
PD: El wabi sabi también aplica al primer prompt que escribes y queda horrible. No lo borres. Ajústalo. Así es como se aprende a usarla bien.

