Hubo una versión de mí que producía mucho y disfrutaba poco.
Cada cliente era una fuente de estrés antes de ser una fuente de ingreso.
Cada semana era una carrera contra algo que no terminaba de definir.
Llegaba al fin de semana agotado sin saber bien de qué.
Y lo curioso: los resultados eran peores que ahora.
No porque trabajara menos.
Sino porque tomaba decisiones desde el miedo.
Aceptaba clientes que no debía porque necesitaba cerrar.
Evitaba conversaciones difíciles porque no tenía energía para más fricción.
Construía cosas que no me gustaban para complacer a gente que tampoco me importaba tanto.
En algún punto cambió.
Empecé a construir un sistema que me gustaba operar.
Con proyectos que me interesaban.
Personas con las que quería trabajar.
Horarios que respetaban cómo funciono mejor.
Y algo pasó que no esperaba.
Los resultados mejoraron.
No porque el disfrute sea magia.
Sino porque cuando disfrutas lo que haces, lo sostienes.
Y la constancia sostenida en el tiempo le gana a todo.
Esta fue la semana 1 de los clubs.
Club de Bienestar. Club de IA. Club de Ventas. Club de Lectura.
Una semana entera de construir con gente que está en el proceso ahora mismo.
Si te perdiste algo, está en Substack.
Si todavía no eres miembro, la semana 2 empieza mañana.
$27.99/mes.
PD: Gracias a los que estuvieron en los lives esta semana. Eso es exactamente lo que estamos construyendo. La semana que viene, más.


