Domingo en la mañana.
Café caliente en mi taza de la NASA, sol entrando por la ventana, mis perros y mi esposa cerca, el libro abierto en la mesa.
No hay urgencia. No hay notificación que importe. No hay nada que resolver ahora mismo.
El mayor poder no es tener todo. Es no necesitar nada.
Quiero crecer. Quiero más clientes, más proyectos, más dinero. Claro que sí. Pero no lo necesito. Y esa diferencia, que parece pequeña, lo cambia absolutamente todo.
Cuando necesitas cerrar ese cliente, se nota. Cuando necesitas que te digan que sí, negocias desde abajo. Cuando necesitas que el negocio funcione esta semana o el mundo se acaba, tomas malas decisiones.
La necesidad te domina. Y lo que te domina, te controla.
El domingo tranquilo no es un lujo. Es el recordatorio de que estoy bien si nada pasa hoy. Y esa paz es la base desde donde construyo todo lo demás.
Desde ahí se cierra diferente. Se cobra diferente. Se vive diferente.
Roberto Romero
PD: El libro ayudó. El café también. Pero la verdad es que es soy yo el que tiene todo lo que necesito.


