El lunes pasado salí del gimnasio a las 7am con varias reuniones que venían en el día y un proyecto que no me había dejado dormir bien.
Pude no haber ido. Tenía “razones suficientes” para saltármelo.
Fui igual.
No por disciplina de influencer (aunque claro uno igual publica la foto jeje).
Sino por lo que sé que me pasa cuando no voy: las decisiones se vuelven vagas, el mal humor aparece solo, y termino apagando incendios en vez de pensar. Y un CEO apagando incendios todo el día es caro. Mucho más caro que la hora del gimnasio.
Lo aprendí a los 26 cuando un cardiólogo me dijo que tenía la tensión de alguien de 60 años y que podía darme un infarto antes de los 30. Esa consulta me salió más cara que cualquier decisión de negocio que había tomado hasta ese momento.
El ejercicio no es una actividad de bienestar. Es la condición que me permite liderar bien.
Hágale, ve al gym que eso te va ayudar con ese estrés que tienes.
Roberto Romero


