Esta semana corrieron tres cosas en paralelo y llegué al viernes con algo claro.
Cuando uno de los tres falla, los otros dos lo sienten.
No lo deduje.
Lo viví.
Hubo un día esta semana donde el trabajo en el producto me comió el tiempo de marca y llegué a las 9 de la noche sin haber escrito nada. Al día siguiente me costó más arrancar.
El ritmo se rompe rápido y cuesta recuperarlo.
El liderazgo personal es lo que permite que los otros dos funcionen bien. Sin eso, las decisiones de producto se vuelven reactivas y el contenido de marca se convierte en obligación en vez de conversación.
La marca personal es lo que atrae. Sin eso, el negocio vive solo de lo que ya tiene y deja de crecer hacia adelante.
El producto es lo que sostiene todo lo demás. Sin eso, la marca y el liderazgo son presentación sin sustancia.
No son tres carriles. Son el mismo carro.
Lo que me llevo de esta semana es que la consistencia en los tres no es perfección. Es no dejar que ninguno acumule demasiado polvo.
Buena semana. El lunes volvemos.
Roberto Romero
PD: Si algo de esta semana te movió, respóndeme este correo. Leo todo.


