Esta semana estamos licitando para un cliente grande. El proyecto es el desarrollo de su web. La competencia son agencias de marketing.
Y en una de las primeras páginas de la propuesta pusimos esto: “No somos una agencia de marketing.”
Antes de hablar de precios. Antes de mostrar el portafolio. Antes de cualquier otra cosa.
Lo puse ahí porque creo que la claridad es parte del servicio. Las agencias de marketing son muy buenas en lo que hacen. Trabajo con varias de ellas desde hace más de diez años, son aliados reales, les mando clientes y ellas me los mandan a mí. No hay ningún problema con ellas.
El problema es cuando alguien contrata a una agencia de marketing para que le haga una web. No porque sean malas. Sino porque una web no es una campaña. Una web es infraestructura. Y la infraestructura necesita a alguien que piense como ingeniero, no como creativos.
Cuando una web tiene un rush de tráfico, alguien tiene que saber qué hacer antes de que el sitio caiga. Cuando hay un error de seguridad, alguien tiene que haberlo anticipado desde la arquitectura. Cuando el cliente dice “esto no funciona como esperaba” tres días antes del lanzamiento, alguien tiene que tener el proceso para resolverlo sin que se convierta en crisis.
Eso no lo aprende una agencia de marketing porque no es lo que hacen. Lo aprendemos nosotros porque es lo único que hacemos.
En MWS nos especializamos en una sola cosa: desarrollo web que funciona como parte del negocio, no como decoración digital. Que es seguro. Que genera ROI. Que está construido para trabajar con tu equipo de marketing o tu agencia, no en paralelo. Que tiene a alguien del otro lado que entiende tu modelo de negocio y sabe cuándo una decisión técnica va a afectar tus conversiones.
No hacemos redes sociales. No hacemos branding.
Hacemos una sola cosa y la hacemos bien.
Roberto Romero


