MWS está en un proceso de crecimiento y escalamiento GRANDE.
No lo digo como frase de presentación. Lo digo porque Enzo y yo lo estamos viviendo desde adentro, con todo lo que eso trae: decisiones que antes no teníamos que tomar, conversaciones que antes no teníamos que tener, y una versión de la empresa que ya no cabe en los esquemas que nos funcionaron cuando éramos más pequeños.
Gracias a Dios.
Pero…
Crecer desordena. Eso nadie te lo dice bien.
En ese contexto llegó Maickel Melamed. Y llegó en el momento exacto.
Lo primero que trabajamos fue el ego. No el ego en abstracto ni como concepto motivacional. El ego concreto: el que te hace creer que ya sabes cómo funciona esto, el que te protege de pedir ayuda, el que confunde “tener criterio” con “tener razón siempre”. Ese.
Cuando una empresa escala, el ego del fundador puede ser el cuello de botella más caro que existe. Más caro que cualquier herramienta, cualquier contratación o cualquier decisión de producto. Porque el ego bien puesto mueve. Pero el ego sin orden bloquea exactamente lo que necesitas que fluya.
Lo segundo que estamos trabajando es el orden. El orden interno. Saber desde dónde estoy tomando cada decisión. Si desde la claridad o desde el miedo. Si desde lo que el negocio necesita o desde lo que yo quiero demostrar.
Eso es lo que el programa de Maickel nos está dando a Enzo y a mí en este momento. Orden en el proceso de crecer.
A veces lo más valioso no es la herramienta ni la estrategia. Es alguien que te hace la pregunta que nadie más te está haciendo.
Roberto Romero


