Ideal Customer Profile. El cliente ideal.
La mayoría de las empresas dice que lo tiene. Casi ninguna lo tiene bien escrito.
Un ICP mal definido suena así: “Pymes que necesitan una página web.”
Eso no es un cliente. Es medio país.
Un ICP bien definido suena así. Este es el nuestro:
Dueños y líderes de pymes venezolanas de retail, servicios B2B, consultoría, firmas legales y ecommerce, que facturan entre 15.000 y 100.000 dólares al mes.
Empresas que ya demostraron que su modelo funciona. Tienen clientes reales.
Pero tienen un sitio web que existe y no trabaja. No genera demanda calificada. No convierte visitas en prospectos. No está conectado a nada.
Y el dueño, cuando manda el link a un cliente importante, siente que pierde credibilidad antes de abrir la boca.
Fíjate en lo que hace esa definición.
No habla de edad ni de género. Habla de un tamaño, una situación y una vergüenza concreta.
Un ICP no es “quién puede pagarme”. Es “para quién mi trabajo funciona mejor, más rápido y con menos peleas” (y que pueda conseguir los medios para pagarte).
Cuando lo escribimos así, pasaron tres cosas.
Dejamos de hablarle a todos.
Dejamos de aceptar proyectos que no encajaban.
Y la gente empezó a escribirnos diciendo: “esto es exactamente lo que me pasa.”
Hoy, un ejercicio de cinco minutos.
Escribe tu ICP en tres líneas: quién es, qué le duele hoy, qué número cambia si lo resuelves.
Si no cabe en tres líneas, todavía no lo tienes.
Respóndeme con el tuyo.
Roberto Romero


