Voy por la Regla 2 del libro de Peterson. La leo en kindle en español y en el carro pongo el audiolibro en inglés en Spotify al mismo tiempo. (Suena loco pero ayuda full — leer y escuchar lo mismo te obliga a darle vueltas de verdad.)
La Regla 2 es esta: trátate como si fueras alguien que merece tu ayuda.
Y hay una frase específica que me quedó dando vueltas:
“Tienes que disciplinarte cuidadosamente. Tienes que mantener las promesas que te haces y recompensarte de tal forma que puedas confiar en ti y motivarte.”
La mayoría cree que disciplina es castigarse. Madrugar aunque no quieras, no comer lo que te gusta, sacrificarte. Como si el sufrimiento fuera la prueba de que eres serio.
Peterson dice otra cosa.
Dice que la disciplina es construir confianza contigo mismo. Y eso se hace igual que con cualquier otra persona: cumpliendo lo que prometes.
Si le dices a un amigo “nos vemos el martes a las 8” y siempre llegas tarde o cancelas, en algún punto ese amigo deja de contar contigo. Lo mismo pasa contigo mismo. Cada vez que te prometiste “mañana empiezo” y no empezaste, tu cerebro lo registró. Y ya no te cree.
Por eso no te motivas. No es que seas flojo — es que te has mentido tanto que perdiste tu propia confianza. (Y eso sí duele leerlo.)
La solución no es proponerte más cosas. Es proponte menos y cumple.
Una promesa pequeña. Cúmplela. Recompénsate. Repite.
Así se reconstruye la confianza con uno mismo. Igual que con cualquier persona, pero más importante.
Roberto Romero
PD: El audiolibro en Spotify es este — escúchalo aquí. Ponlo en el carro esta semana.


