Una cachapa me enseñó más de ventas que muchos cursos
Llevan semanas sin venderme nada. Los del mercadito, nunca.
Llevo algunas semanas fuera de Venezuela y me provoca una cachapa.
De esas que solo saben así allá. Con la mantequilla derritiéndose encima y el queso de mano que se escurre por los lados.
Y pensando en eso me acordé de algo.
Los vendedores de esos mercaditos son de los mejores que he visto en mi vida.
Puedes ir con la mentalidad más firme del mundo. “Solo vengo por una cosa.” Y te vas con cinco. Sin saber muy bien cómo pasó.
Mi caso favorito: voy con mi esposa y en cuanto me ven llegar ya están trabajando. No me venden el queso parmesano. Me venden el pasticho que le voy a preparar a ella. La cara que va a poner. El domingo perfecto.
El queso es el producto. El pasticho es el punto de dolor.
Eso es lo que hace el 90% de los “gurús” del marketing en teoría y lo que esos señores del mercadito hacen por instinto desde hace décadas. Sin funnel. Sin copy framework. Sin curso de 997 dólares.
Solo entienden qué quieres tú en realidad. No qué están vendiendo ellos.
Ese ejercicio, encontrar el punto de dolor real de tu cliente, es lo que más transforma una propuesta.
Yo lo hago con IA. Le doy el perfil de mi cliente ideal y le pregunto: ¿qué le quita el sueño? ¿Qué frase está pensando un domingo a las 11 de la noche? ¿Qué ha intentado antes que no funcionó?
En diez minutos tengo más claridad sobre mi cliente que en horas de suposición.
El problema es que la mayoría no tiene claro ni quién es ese cliente. Y sin eso, la IA no puede ayudarte. Ni la IA ni nadie.
Eso es exactamente lo que trabajamos en la Sesión de Claridad Digital. Quién es tu cliente real, qué dolor específico resuelves y cómo comunicarlo para que te compren a ti y no al de al lado.
Roberto.
Gradatim ferociter.

